22 febrero 2012

APRENDER A ESTAR EN PAZ: ser consciente (ser consciente)

SER CONSCIENTE

¿Qué es ser consciente?

Estar aquí y ahora. Tener la atención en este momento y tener presente todo lo que está ocurriendo, tanto en el exterior como en tu interior.

Sin juzgar, sólo observar.
El analizar y sacar conclusiones forma parte del autoconocimiento. Pero en esta primera fase importa el observar, redescubrir ese nuevo mundo que estaba ahí y al que no hacíamos caso.

Para ello debes aprender a relajar tu mente.

Sumamente importante para crecer, para aprender a estar bien, es el ser consciente, aquí y ahora, de todo lo que ocurre alrededor y, sobre todo, en mi interior.

No puedo crecer, aprender, ser mejor, si no se qué es lo que ocurre y qué es lo que me sucede.

Aunque parezca, en un principio, que esta actividad no trae paz a tu vida, es sólo un engaño del ego que no desea esta paz. Al principio vas a sentir todo el barullo y algarabía que existe en tu vida. Pero la observación y la consciencia terminan acallando todo este ruido.

Así, un primer paso es aprender a estar aquí y ahora con todos los sentidos y con la mente. Recuerda que nuestra mente es similar a ese mono que va saltando de rama en rama sin descansar. Creo recordar que se estima en sesenta mil los pensamientos que tenemos diariamente. No somos conscientes de la inmensa mayoría de ellos, pero nuestra mente influye en nosotros constantemente, en nuestra manera de crear creencias, en nuestra forma de ver la realidad… así que esos sesenta mil pensamientos de los que no somos conscientes configuran nuestra visión de todo lo que acontece… ¡podéis imaginar!

Cuando estoy aquí y ahora con mi mente tengo dos opciones: observo los pensamientos que genero y, por lo tanto, soy consciente de ellos no dejándome influenciar si no lo deseo; o trabajar la calma mental no dejando que divague la mente, la tengo sujeta en el momento presente, atendiendo a lo que hago y lo que siento. Así consigo que los pensamientos se centren, que estén presentes, controlándolos, no dejando que se desboquen adonde ellos quieran. Soy yo quien piensa si así lo deseo. Puedo dejar que mi mente sea independiente y que sea ella la que dirija mi vida, siendo así totalmente inconsciente, o puedo conseguir dirigir mi mente hacia donde yo deseo que vaya, que los pensamientos creados se formen con las consignas que YO quiero dar. A lo largo del día si dejas que tu mente funcione a su aire y la observas podrás ver la inmensa cantidad de pensamientos que se generan y cómo no crees, conscientemente, en la mayoría de ellos. Observa los pensamientos que generas, sin juzgar, sólo obsérvalos y seguro que te sorprendes de tu propia inconsciencia.

¿Qué ocurre? Si tú no crees conscientemente en la violencia, o en el racismo, por ejemplo, y de momento encuentras que algunos de tus pensamientos, generados inconscientemente, afirman la violencia o el racismo… ¡TUS PENSAMIENTOS GENERAN TUS ACTOS! ¿Qué ocurrirá en el futuro cuando esos pensamientos puedan generar actos de rechazo por el color de la piel o actos violentos por tu parte? Es posible que te rechaces a ti mismo o cabe la posibilidad de que tus creencias cambien con el tiempo. Cuántas veces hemos escuchado que cuando uno se hace viejo se vuelve más conservador, más reaccionario… y ¿a qué se debe eso? Solamente a que dejamos que sea nuestra mente, bombardeada por los pensamientos que son influenciados por la televisión, por las opiniones de los demás, la que se haga cargo de nuestras creencias, con lo cual dejan de ser nuestras creencias para convertirse en la creencia general; en vez de cambiar la creencia general con nuestras creencias personales (indispensable para cambiar el mundo) nos dejamos arrastrar por las creencias que generan aquellos que dominan el mundo (ten en cuenta que los medios de comunicación que generan pensamientos, ideas, creencias, están dominados por aquellas personas que tienen poder)

¿Entonces? ¿Qué hago?

La solución pasa por no dejar que la mente se haga cargo de tu vida, que seas tú quién genere los pensamientos, y para ello es imprescindible SER CONSCIENTE.

Este momento es lo único que existe. Intenta centrarte aquí y ahora, en lo que estás haciendo. Podemos aprender esta técnica practicando ejercicios de concentración que nos ayuden a no distraernos y a no dejar que nuestra mente se “vaya” a lugares donde no queremos estar.

Cuando uno aprende a estar consciente en su realidad aprende a escuchar. Te das cuenta que lo importante es estar, que no importan las opiniones y las imposiciones de los demás, ni siquiera las tuyas. Lo esencial es ESTAR, así te concedes la posibilidad de escuchar, no sólo a los demás sino todo lo que te rodea.

El silencio comienza a formar parte de ti y es en este silencio donde uno siente los sonidos que le rodean. Aprendes a disfrutar de estos sonidos y de este nuevo espacio.
Un segundo paso sería el escucharse o sentirse a uno mismo.

¡Cómo puede cambiar la vida cuando te sientes a ti mismo!

Cómo cambia la vida cuando empiezas a ser consciente, primero de tu cuerpo, después de tu mente, y más tarde de tu Yo Superior.

Cuando llegas a este punto hay un siguiente paso que es dejar que tu Yo Superior tome las decisiones en situaciones cotidianas…

También entra dentro de las posibilidades de ser consciente el aprender a ver. Cuando paras tu mente lo que ves es distinto ante todo porque una constante que ha estado ahí siempre, desaparece, y no es otra cosa que el martilleo de la mente, diciendo lo que tienes que pensar en cada momento sobre lo que ves…

Si eres capaz de detener tu mente y mirar… el mundo será totalmente distinto porque en el silencio los conceptos son distintos y dejas de juzgar aquello que ves.

Estos cambios no son automáticos, sino que se van dando poco a poco, sin prisas, siendo consciente del silencio, del escuchar, del ver…

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