27 febrero 2015

Reflexión: ¿escuchar es amar?

¿Escuchar es amar?

Recientemente escuché esta frase: “escuchar es amar”, y me hizo reflexionar…
¿Realmente amo cuando escucho?
¿Amo a la persona que estoy escuchando?
¿Qué es escuchar?

Hace tiempo una amiga me dijo que yo no sabía escuchar. ¡También me hizo reflexionar!
¡Y tuve que darle la razón!
No sabía escuchar.
Oía y estaba pensando en la respuesta. Algo muy común en todos nosotros: no queremos escuchar, queremos responder; y para ello debemos pensar, anticiparnos, para no dar lugar a dejar un espacio en silencio; necesitamos ser rápidos en la respuesta, algo que garantiza que no habrá momentos incómodos, silenciosos, en la conversación.
¿No te ocurre esto?
Entonces, ¿qué es escuchar?
Es sentir a la otra persona, dejar que exprese todo lo que necesita, mientras le doy toda mi atención, mientras todo mi Ser en ese momento está destinado a ella o, dicho de otro modo, al momento presente. Escuchar es no pensar, no responder, no juzgar. Escuchar es dar mi tiempo al interlocutor.
Quizás no sea una respuesta académica (tampoco la necesito), pero es la mejor respuesta que puedo dar en este momento.
Y si escucho aplicando esa definición, ¿estoy amando?
Tendría que definir qué es amar.
Lo único que sé es que si aplico esa definición estoy respetando, por entero, a la persona que tengo frente a mi, le estoy dejando ser, estoy viviendo ese momento presente, único, participando de lo más íntimo del otro.
Cuando escuchas a una persona con toda tu atención, estás transfiriendo parte de tu energía para que el otro se exprese de la mejor forma posible en ese momento (recuerda “las nueve revelaciones”).

Escuchar es sentir al otro, dejar que se expanda, respetarlo, animarlo, mimarlo… ¡quizás amarlo!

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