13 marzo 2015

¿Por qué la justificación te hace infeliz?

¿Por qué la justificación te hace infeliz?



Nos pasamos media vida dando argumentos para justificar nuestras acciones: lo que hacemos mal, lo que hacemos bien, lo que hacemos sin pensar, incluso lo que hacemos habiéndolo meditado mucho. Necesitamos demostrar a los demás (o a nosotros mismos) que lo que hemos hecho tiene un motivo racional y lógico, lo cual lo convierte en correcto (aparentemente).
Pero si te paras a pensar, te darás cuenta que la mayoría de cosas a las que intentas encontrar una justificación, por definición no la tienen porque han sido fruto de un impulso o una emoción, ya que nos movemos básicamente a través de nuestros sentimientos, de lo que nos apetece, de lo que nos llama la atención, de lo que nos llena o nos hace palpitar el corazón. Entonces, ¿por qué nos justificamos con largas y complicadas explicaciones?

1. Porque queremos evitar que los demás nos juzguen negativamente.

"He actuado así por esto, por lo otro y por lo de más allá". Somos capaces de crear un hilo de pensamiento totalmente coherente para explicar a otra persona el por qué de nuestras actuaciones simplemente porque no queremos que piensen que somos egoístas, traidores, mala gente, orgullosos, injustos o que se nos ha ido la olla. No nos gusta que las personas de nuestro alrededor tengan una impresión sobre nosotros que diste de la que queremos que tengan y por ello ponemos todo nuestro empeño en explicar ciertas cosas que podrían romper nuestra imagen perfecta.
justificación 1

2. Porque pretendemos disfrazar un sentimiento que no aceptamos o que creemos que los demás no aceptarán.

"Hago todas estas cosas por amistad, no porque sienta algo hacia esta persona". A veces no queremos reconocer algo que se escapa a nuestro control y que no nos parece bien, no estamos dispuestos a aceptar o nos da la impresión de que tendrá una mala aceptación por parte de los demás. Eso hace que nos empeñemos en justificar las acciones que podrían ser un indicativo de todo ello porque así tenemos la falsa sensación de que nos hemos librado de ello, al menos por un tiempo. Funciona del mismo modo que un parche.
justificación 2

3. Porque queremos exculparnos sobre algo que sabemos que hemos hecho mal.

"No te he contado nada sobre X porque no quería molestarte con mis problemas". Aceptémoslo, todos cometemos errores, pero a veces nos rebanamos la cabeza para encontrar aquella frase perfecta que nos podría hacer salir impunes de ello porque no queremos reconocerlos. Saber que podemos dar con esa fórmula que junte las palabras adecuadas en el orden correcto, nos gusta, no nos engañemos. ¿Quién no ha intentado alguna vez inventarse patrañas para sacarse un marrón de encima? Pero abusar de ello nos puede llevar a caer en una red de justificaciones que nos abrasará vivos.
justificación 3

4. Porque queremos evitar realizar algo que nos da miedo.

"No creo que ahora sea el momento de iniciar ese proyecto que tanta ilusión me hace porque el país sigue en crisis". Todos tenemos sueños, inquietudes e ilusiones que nuestros miedos se encargarán de destruir sin piedad. ¿Cuál es su mejor arma? La justificación, que les permite meternos ideas en la cabeza como "no es un buen momento", "no estoy preparado", "no tengo lo que me hace falta" y eso hace que nos olvidemos de ello o lo pospongamos hasta la saciedad.
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¿Por qué la justificación te hace infeliz?

Porque te obliga a preocuparte en exceso por el qué dirán, te proporciona excusas para no lidiar con lo que sientes, te anima a pasar por alto tus errores y da alas a tus miedos.
La justificación es un lobo con piel de cordero que irá tejiendo una red de preocupaciones, mentiras, coartadas y pretextos en tu cerebro, así que coge unas tijeras y córtala de cuajo
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